sábado, 26 de febrero de 2011

Viento sobre mar


Pides ayuda,
Pero nunca la usas.
Nadie puede atarte,
Un caballo salvaje.
Muchas veces intente calmarte,
Logrando solo vasos derramados.
Sediento, y cediendo casi imperceptiblemente.
Hoy dices amarme,
Pero sigues siendo de la tierra, de nadie.
Aprendí, con varios ahogos,
De tu falla en la explicación,
Y tu negación al tiempo.
Sobreviví, pero me sumergí
En tu amor inexplicable.
Intente escaparme,
Pero tu cuerpo actuó como pantano.
Tarde, cada vez mas tarde.
Esta noche te tengo bajo mis sabanas,
Inseparable y eterno.
Por la mañana intentaras caminar sobre el mar,
Buscando otro horizonte,
Enamorado del viento.
Nunca pude sentir tu piel en mi piel.