Pides
ayuda,
Pero
nunca la usas.
Nadie
puede atarte,
Un
caballo salvaje.
Muchas
veces intente calmarte,
Logrando
solo vasos derramados.
Sediento,
y cediendo casi imperceptiblemente.
Hoy
dices amarme,
Pero
sigues siendo de la tierra, de nadie.
Aprendí,
con varios ahogos,
De
tu falla en la explicación,
Y
tu negación al tiempo.
Sobreviví,
pero me sumergí
En
tu amor inexplicable.
Intente
escaparme,
Pero
tu cuerpo actuó como pantano.
Tarde,
cada vez mas tarde.
Esta noche te tengo bajo mis sabanas,
Esta noche te tengo bajo mis sabanas,
Inseparable
y eterno.
Por
la mañana intentaras caminar sobre el mar,
Buscando
otro horizonte,
Enamorado del viento.
Nunca pude sentir tu piel en mi piel.
Enamorado del viento.
Nunca pude sentir tu piel en mi piel.